martes, 26 de octubre de 2010

Treinta días y 24 horas respirando Compostela

Alcé el brazo y me puse de puntillas entre la multitud de mochilas y perritos daneses que me apretaban y achuchaban en la cola del aeropuerto...después...fuuuuu fuuuuu fuuuu, viento, gravedad en su estado puro.

Sol anaranjado a las 7 y media de la tarde, lluvia y risa...

PAF!el reciente recuerdo de mi taza llena de té cayendo con una elegante velocidad a la mesa de mi escritorio. Cuando me quise dar cuenta ya llevaba treinta días y 24 horas respirando Compostela.

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