jueves, 22 de julio de 2010

La pieza

El calor de aquella habitación no dejaba pensar ni a las mosquitas que la estaban atacando por todo el cuerpo. En la calle, la gente caminaba callada y sólo a veces se escuchaba el chillido de algún adolescente que mendigaba con gritos el beso de alguna niña.

Pero dentro de allí, el rasguño de ventana no dejaba entrar el aire, y el cansancio físico se alió fuertemente con la designación de poder salir de aquellos tres metros cuadrados. Para más inri la máquina de escribir se rompió repentinamente, posiblemente fue su forma de manifestar que estaba cansada de ser utilizada como lienzo de las tristes palabras que llevaba tatuadas en su rollo.

Las paredes eran de un color verde esmeralda apagado y salpicadas en las esquinas con grandes manchas de humedad que no refrescaban en absoluto el infierno que se cocía.
Junto a la pequeña ventanita un escritorio que había pasado toda su vida allí junto a su inseparable esposa la silla de madera con ruedas.

Todo lleno de libros, de sabios mudos que necesitaban de ella para recobrar su voz y fuerza, tras ellos la cama y encima de esta la fotografía.

No sabía cuantos días llevaba sin salir de allí, sin comer nada más que el poco pan que le quedaba, las ancianas manzanas y el agua de la jarra.
Se encontraba totalmente inmersa en un mundo de fantasía, no podía salir de allí, el libro la estaba llevando a un estado de surrealismo en el que nunca antes había estado, le daba igual que todo explotara y terminara. Ahora, estaba sintiendo lo que mucho tiempo estuvo buscando, los personajes tenían voz propia, gestos propios e incluso esencia. No estaba sola, ni tampoco triste.

Después de mucho tiempo había logrado encontrar la puerta de su imaginación, y no iba a dejar que se cerrara tan pronto. Si terminara su cuaderno, escribiría en la pared, pero no dejaría de sacar vida de sí misma. Ya conocía el truco y ahora le tocaba hacer magia.

La imaginación puede ser un instrumento mal considerado. Las cosas, excepto la naturaleza necesitan de ella.


CONTINUARÁ...

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